Thursday, June 19, 2008

quiero atraparte en mis ojos
para abrirlos y no verte
sostener tu imagen
durante las noches blancas
como un escudo
que repele la angustia
congelarte
en mi mirada ciega
de pupilas dilatadas
como un mar de brea
hundirte hasta la cintura
en el vaivén oscuro
de mi cama sin sueños

Sweet Dreams

El viento sopla y siento la maraña de tu pelo volar como un pájaro oculto. Tus ojos me devuelven mi mirada. Está tan vacío ahí adentro, como un callejón oscuro que me aprisiona. Me pierdo infinita. A través de tus párpados, veo tus playas soleadas, tu cuerpo dorado tendido boca arriba esperando mis labios fríos de este invierno que no termina nunca. Me embarga la angustia de saber que no estás más en mi camino. Tu paso silencioso que se aleja. Bajo el cielo blanco, en el gélido paisaje de Ginebra, reluce tu figura extranjera. Todavía respiro tu perfume cuando me levanto agitada, hundida en el edredón de plumas.

Fue un encuentro fortuito que significó mi deseo de amor, las ganas de sentir unos brazos rodeándome la cintura, tus dedos bajo mi abrigo apretándome fuerte como si quisieras que nuestros cuerpos se fundieran. De veras no sé como sostuve tu mirada. Me hechizaba tu esclava de oro que brillaba como fuego en sus destellos de crepúsculo contra la fría ventana, reflejando la nieve de la calle. Tu sonrisa árabe que me agitaba profundamente.

Y realmente fuiste fuego en mi boca en el parque brillante de escarcha, en la cerveza helada que cruzó de tu lengua a la mía. Fuiste lujurioso e inconstante, celoso e infiel. Rugiste en mis noches, calmo e inexistente en las mañanas. Sólo tu última conquista. Sólo sueño, sólo pesadilla. Ardiente despertar.

Monday, March 26, 2007

Daño

Quiero
que me hagas daño
que me sujetes
del pelo
me tires fuerte
de la cola
de caballo.
no te detengas

Tomame
por atrás
no quiero verte la cara
mordeme
el cuello
las mejillas.
no te detengas

Quiero sentir
la sangre
corriéndome por la espalda
su gusto salado en mi lengua.
no te detengas

No te preocupes por mis gritos
tapame la boca con fuerza
no sueltes aunque te muerda
pegame para que me calle
atame a la cama si hace falta
no te detengas

Humillame
golpeame en el estómago
arrancame
los pelos del pubis
no te detengas

No importa
que las lágrimas me resbalen
no pasa nada
no te detengas

Ahogame con la almohada
cogeme fuerte
no escatimes violencia
no te detengas

Tratame
como a una muñeca rota
la causa
de todas tus desgracias
no te detengas

Ya estás terminando
pero no llores
no me acaricies
dame un último golpe
y antes de irte
dejá unas monedas sobre mi cama
no te detengas

No te pongas triste
no pasa nada.

Es que esta noche quiero que el amor me deje marcas.

Tuesday, October 17, 2006

El abortito

El abortito sale fluyente
entre piernas
deja resabios de lágrimas rosas
de restos morados.

El abortito no nace nonato.

Lloro y digo
es sólo sangre
sólo gota.

Adentro en el palacio crece una estrella que va a llevar tu apellido y mi nombre truncado.

Pero cae
y resbala
moja
mancha la ropa
las bragas
traspasa el pantalón
cae
se desintegra el nidito
arde la estrella.

Hiede, hiede el abortito
el nonato
nuestro no hijo
suspiramos porque no fue:Adiós, adiós
esperma no fecundo
ovulito no fecundado.

Ni siquiera abortito

Tuesday, August 22, 2006

Infloresencia

Infloresencia
Ahí. Sobre tu lengua, goteo. Largo hilo de baba. Yo. Me des hago. En flujo por las piernas. Cae sobre tu piel aspiradora. Me fluyo a través de esos poros que se abren. Aterrizo y tus brazos arden y derriten las caderas. Bajo, sobre, adentro, afuera. Me hundo. Me unto pringosa en tu vientre, llena de semen, flujo, saliva. Se van dientes lengua, nariz, aire. Tu sexo me sorbe. Me embebo en. Vos. Me liquidás. Licuás venas, arterias. Yo. Ya. Mucilaginosa y desalveolada. Apretada en tu abrazo deshidratante. Río de fluidos arborescentes que son viento por tu cuerpo. Gimen adentro. Gotas corren por tu ano. Gotas que son yo lamiendo, entrando por tus intestinos suaves. Vos me tragás de revés por la boca de tu pene morada de mi vulva que crece humecta roja como sangre descoagula en sobre todo tu ombligo. Se desgarra y chupa los restos de mí. Soy agua, sangre, pis, flujo entrando, pene entrando limpiamente. VosYo. Evaporada en tu aliento, aspirada por tu nariz cual polen de flor. Liban tus labios lo que resta de mí. Liba tu cuerpo adentro yo. Ya no soy. Me dejo ir. Me voy. Infloro. In flor esencia.

Friday, July 07, 2006

Papel

En el último pedazo de papel higiénico
escribo tu nombre
acaricia mi sexo
se mancha
se humedece
se llena
de mis fluidos
y nos unimos
somos dos

Monday, June 19, 2006

Besos rezuman

Tus besos
rezuman
mis ojos
acostumbrados
a la penumbra de
esos labios
despiden
mi boca
atada
al silencio
aquello que calla
otorga
congela
palpita en
ellos
se adhieren
a mis cuerdas vocales
apagadas
temerosas
que dicen
hasta entonces
lo no dicho:
Tus besos/rezuman/palabras

Tuesday, May 16, 2006

El collar

Pusiste a mi cuello una correa
invisible y permanente
más fuerte que una soga

Dócil acepté tu regalo
dulce perra
más que sumisa
una inocente

Apretaste con cuidado
no mediste consecuencias
no pensaste
no pensé

La asfixia fue una entrega
ofrecida con deseo
recibida con placer

Tu collar me dejo marcas
imperceptibles
transparentes
dolorosas
y sobre todo imborrables

Thursday, May 11, 2006

Striptease

cierro los ojos
me miro al espejo
estoy más brillante
los pómulos más altos
mi cuerpo más blanco
estoy mutando
se resbala mi ropa
la piel caliente me molesta
y cae despacio a mis pies
veo mis huesos
que son luminosos
como piedras fogosas
abajo mi carne
ardiendo
roja y sangre
abro los ojos
me visto de nuevo
me pongo un nombre

Soy

No
soy la chica de la selva
la estudiante
la loca
la hippie
la que se viste de adolescente.
No
soy la chica rara
ni esa falsa judía.
No
me siento esa mujer inteligente
ese talento desperdiciado de oficina pública.
No
soy las palabras de ese diario
en el que vomito a veces
No
soy una gran amante sumisa en la cama
la ninfómana bisexual
la apasionada enamorada
la tímida que se sonroja

Soy un escaparate
de maniquíes de cuatro temporadas
que va cambiando según las estaciones

Apenas dormido

Apenas dormido
tu respiración pesa
contra mi boca

Casi ciega
intento mirarte
conservar la imagen
de tus ojos cerrados

Voy a dibujar tus labios
cuando ya no estés
el aura de tu cuerpo

Luciérnaga

Hay días en que ya no soporto más mi mente, que el cuerpo me hastía. Son esas noches oscuras. Salgo a la calle a la búsqueda de algo. Salgo como una puta a la caza, a dar vueltas por ahí sin rumbo fijo, atrapando las miradas de los hombres. A veces llamo a algún teléfono, otras, los pasos me llevan a la misma puerta de siempre. Sé que van a recibirme y van a tratarme como lo merezco. Voy a entrar en llamas, a salir con los pies fríos, y recuperada.

Pero esta noche salgo y no hay teléfono público, no quiero tocar el mismo timbre. Hace frío y voy a entrar en este bar. En este bar cualquiera y sombrío. Un bar de gente anónima que se emborracha. Un bar de miradas asesinas. Un bar cálido y sofocante que invita a desnudarse. Un bar sin nombre, que no queda en ningún lado, que hace juego con mi ropa opaca.

Voy a sentarme a esperar, con mi vaso de agua en la mano. Voy a sentarme muy abstemia, con aliento a dentífrico. Nunca antes hice esto. Me siento, con el pelo largo y suelto que me llega a la cintura. Mi pelo que está limpio y brillaría, si las luces se prendieran. Sentada recorriendo las caras apenas insinuadas. Sentada sin nadie que se acerque, tan oscura estoy.

Lo veo, en la barra. No tiene nada especial, nada que lo distinga de los demás. Es un hombre que a nadie llama la atención. Un hombre que parece salido del mismo molde que los otros. Un hombre que no atrae otras miradas más que la mía. Un hombre que bebe apenas su vodka. Pero yo lo reconozco en algún gesto, en su postura. Sé que es el hombre que me hace falta.

Me le acerco, me acomodo a su lado. No hacen falta palabras. El también me reconoce. Sabe lo que busco. Sus ojos no necesitan recorrer demasiado para saber que soy yo a quien busca. Sólo basta con mi presencia. No me pregunta mi nombre. No me invita a un trago. Simplemente hablamos lo necesario, para ponernos de acuerdo. Para asegurarnos que las cosas no se van a ir de control.

La habitación es como todas. No importa si es la mía o es la suya. El primer beso es una mordaza. Su lengua empuja la mía, sus dientes la cercan, forman una prisión. Su aliento es suave, levemente alcoholizado. Su boca me absorbe, me devora. Me dejo arrastrar por el torbellino de su saliva. Me sujeto de su cuello para abrirle paso.
Sus manos ya reconocen el terreno. Ya toman posesión. Miden, calculan, sacan conclusiones. Y yo voy a pedirle que haga un luto de mi cuerpo.

Me trata como un experto, con paciencia de cirujano. Sabe qué hacer. Lo sabe tan bien que me asusta lo fácil que me es responderle. Lo fácil que es dejarme ir.

Siento que lo conozco tanto que no hay nada que explicar, que dejo que me sujete los brazos y las piernas. Su tranquilidad y su firmeza me hacen sentir segura, vulnerable. Me toca y le respondo de forma silenciosa, a los gritos si hace falta.

El dolor llega de a poco, en dosis justas y calculadas. Llega en tímidas oleadas, en insoportables bocanadas. El dolor llega como un alivio, en forma de deseo. El dolor me colma, me somete más y más. El dolor me estabiliza, me desespera. El dolor me quema por todo el cuerpo, me hace rogarle que no siga, que por favor no pare. Un poco más un poco más. Ya no ya no. Y sigue y sigue, es interminable y no quiero que termine. El dolor me hace falta y le agradezco con los ojos aún secos. El dolor me entrega finalmente.

El segundo beso llega despacio. Llega justo y transparente, cargado de deseo. Sus manos me acarician, me desatan. Su cuerpo entero me consuela, sus besos me calman. Sus besos me limpian. Sus besos también me duelen.

El placer es una recompensa inesperada. Su sexo adentro mío me sorprende, derriba cualquier barrera, las tumba todas. De pronto no puedo más controlarme. Algo que nunca me pasó. Siento su contacto demasiado profundo. Me siento tan enteramente suya que ya no puedo más escapar. La vista se me nubla y puedo ver sus ojos, escuchar su respiración agitada. Y su cuerpo que me mata, que me lastima más que nada. No soy capaz de resistirme, no lo intento. Fluyen líquidas, primero de a gemidos, ráfagas de lágrimas. Poco a poco se transforman en un llanto incontenible. El placer me inunda inaguantable, infinito y cruel. El placer es demasiado tierno y no se agota, explota en un aullido.

La mañana me sorprende dormida, acurrucada en un extraño abrazo. La mañana es luminosa y blanca. Un rayo de sol le saca reflejos a mi pelo revuelto. El me lo acaricia con gestos de insomne. Estudia mi boca, mi nariz, mis orejas. Alcanzo su mirada y no aparta sus ojos de los míos. Parece que pasan horas.

No sonríe pero dice: Nunca antes vi una luciérnaga tan oscura.
obligar al cuerpo
perder el miedo
no frenar el impulso
buscar la excusa
entregarse
morder la almohada
golpear más fuerte
sostener la mirada
caer de nuevo
sentir la fuerza
levantar los brazos
reconocer las marcas
ser la más puta
olvidarse de todo
pensar que el futuro es hoy
salar las heridas
chupar hasta las vísceras
tragarlo todo
comer
beber
coger
sentir
besar
y llorar, llorarlo todo